ADOLESCENCIA: “Una mirada hacia el pasado”

La adolescencia es cuando las niñas dejan de creer en los cuentos de hadas, y empiezan a creer en el amor. (Autor desconocido)

La madurez es solo un breve descanso en la adolescencia. (Jules Feiffer)

Luchando por superar la fase de desaliento malhumorado (Winnicott, 1963)

Entre más queremos comprender al adolescente más nos sentimos frustrados. Para lograr lidiar o manejar de una manera más positiva a un adolescente debemos haber vivido y entendido a plenitud nuestra propia adolescencia. Es tan igual como cuando un psicólogo no puede tratar pacientes hasta que no se haya sometido a un proceso de psicoterapia larga, así mismo pasa con nuestros hijos de esta edad tan ambivalente. Si no viviste tu adolescencia con todos sus altibajos nunca podrás entender las emociones que estos proyectan día a día en sus acciones.
En esta etapa, podremos recordar nuestros vaivenes de necesidad de independencia desafiante coexistiendo con dependencias regresivas hacia los padres. Así mismo, la tensión sexual que se vive en esas edades, la presión social por ser aceptado en algún grupo, la necesidad de ser comprendido constantemente (lo cual genera frustración y malhumor la mayoría del tiempo) y la necesidad de provocar y retar a la sociedad. Todo esto, es característica de esta etapa tan compleja pero pienso que el rasgo más importante es la necesidad de establecer una identidad con un tinte existencial y dramático. Winnicott (psiquiatra, pediatra y psicoanalista, 1896) “Plantea que es una etapa del desarrollo, en el que el sujeto pasa por una fase de “desaliento malhumorado”. De esta forma, él plantea que la adolescencia es un proceso que debemos pasar, que no tiene “cura” porque no se trata de una enfermedad, que no se puede acelerar, ni se puede detener. De este modo, llegar a ser un adulto está en función del paso del tiempo y los procesos de madurez emocional.

Es importante saber que las emociones de la adolescencia son producto directo de los cambios físicos que tiene que elaborar los adolescentes, sumado a las nuevas exigencias que recibe del entorno social. La forma en que afronta estos cambios y estas angustias tiene relación a patrones de personalidad que ya se han ido formando en las primeras etapas de la infancia. Por eso, cada vez que vamos a un proceso de psicoterapia debemos empezar por cómo fue esa infancia. En fin, el punto es que, el adolescente intenta en esta edad, separarse del vínculo familiar para volver a encontrar su autonomía emocional y es cuándo empieza a identificar sus elecciones sexuales, aspecto que le genera mucha angustia y ansiedad.

Otro rasgo importante en esta etapa es que el adolescente busca construir constantemente una identidad que sea acorde a sus propios ideales. Es decir, una identidad que no los traicione, por ello no logran amoldarse a un rol que les asigna un adulto. El empeño como padres de hacer que un adolescente se vista, se comporte o hable a su manera es ir en contra de esta búsqueda de identidad que sufre el adolescente. Por esto, se generan choques frecuentes con los padres y causan frustración a ambos bandos, a tal punto de parecer una guerra.

¿Pero entonces, que debemos hacer como padres? ¿Cuáles son las conductas que debemos seguir para relacionarnos mejor? Los padres somos el foco central para que nuestros hijos puedan tenernos como guía, siempre y cuando podamos respetar ciertos límites que se generan en esta etapa. Es muy cierto aquello que se dice que no podemos ser sus mejores amigos, pero tampoco podemos convertirnos en sus policías personales, sólo debemos saber ser “PADRES”. Es fácil decirlo, pero es difícil hacerlo, la primera condición es tener “PACIENCIA”, respirar profundo, abrir constantemente el diálogo, dejar abierta una ventana de confianza para que él/ella se sienta cómodo a la hora de consultar o confesar algo. Debemos seguir siendo padres en la puesta de límites, disciplina en horarios, salidas, amigos, normas del hogar, responsabilidades básicas que deben cumplirse. Debemos ser claros en lo que queremos que se cumpla y ser flexibles en otras cosas que puedan negociarse para ayudar al crecimiento. Nuestra tarea como padres es educar y esto no implica ser autoritario, se trata de transmitir jerarquía por conocimiento y no por la fuerza. Cuando debemos decir “no” a un adolescente y le explicamos el por qué de las razones, estamos implementando un poder sano, no autoritario, decir “no, porque soy tu papá y así lo quiero” es aumentar las resistencias, generando más rabia y sentimientos de incomprensión en sus hijos, por lo cual no querrán respetarlos, si no causar mayor oposición a las exigencias que se traten de impartir con ellos.

Es importante razonar acuerdos, negociar nuevas reglas que se discutan para que queden claras y estén al tanto de las consecuencias de su incumplimiento, esto hace que sea más fácil su crecimiento y el disfrute de la familia juntos. Por otro lado, existen algunos padres que no quieren imponer límites y reglas claras por no sentirse autoritarios, entonces el chico/a crece sin reglas claras, confundiéndose y desubicándose en su comportamiento cotidiano.
Lo importante en esta etapa es mantener los ojos bien abiertos, y hacerle caso a nuestra intuición de padres. La clave para facilitar el paso de la niñez a la adultez joven es poder entender y cambiar de acuerdo a la nueva personalidad de nuestros hijos. Por ejemplo, enseñarles a tener sus aventuras en horarios razonables, invitarles a hablar de los temas que le preocupa. Algunos jóvenes tienden a encerrarse o aislarse porque se sienten juzgados o se perciben a sí mismos como “raros” al no comprender ellos mismos por qué hacen cosas o sienten algunas emociones. A veces los padres por intentar ayudar nos colocamos en el papel de jueces, diciendo lo malo y lo bueno de sus conductas, y no dedicamos tiempo para saber las razones que los llevó a hacer esas conductas. Si ellos sintieran la libertad de hablar con su familia tal vez se meterían en menos líos. Si ustedes perciben que sus hijos están en problemas más graves como drogas, trastornos alimenticios, depresiones graves, aislamiento social, amigos raros o ausencias frecuentes, entonces no duden en buscar un especialista que los guie y los apoye en este proceso.

Meditar, evaluar, comprender, escuchar, leer e informarse, actualizarse con cursos o charlas, compartir la experiencia con otros padres, todo esto nos ayuda crecer y mejorar nuestra relación con los jóvenes, al final termina siendo una inversión que van a agradecerles cuando ya haya pasado la tormenta de emociones y empiece la primavera de la madurez. Así que mucha paciencia, mucha introspección (autoevaluarse), y echemos una mirada atrás, volemos en el tiempo y tratemos de recordar lo que fue nuestra adolescencia, de esta forma podremos estar por segundos en los zapatos de esta nueva persona que se nos está formando en el hogar y lograremos llevar esta relación de una forma menos conflictiva.

Jennifer Nava Pérez

Psicóloga. 7278 – Jaco, Costa Rica.

Cel: 83101369

adolescentes1

Anuncios

3 comentarios

Archivado bajo Psicología

Educación: una cuestión de gustos o de lógica!

Hoy quiero comentar sobre las corrientes y metodología que existen para que nuestros hijos se eduquen. Hoy en día, vemos niños muy frustrados en el salón de clases cuando se trata de la educación tradicional. Tal vez niños que no logran seguir el ritmo del grupo, o simplemente se aburren con el programa que deben seguir en su grado. Las maestras, que se rigen por la educación y el método tradicional tiene mucha presión por conseguir que el grupo vaya al mismo ritmo, además de que no pueden dedicar una atención individualizada a cada niño por la cantidad de chicos que deben manejar en un solo salón. En la educación tradicional, el niño por lo general compite para ser el mejor de la clase, a diferencia por ejemplo, de la corriente planteada por Metodología Montessori, que el niño es su propio reto, su conocimiento y capacidad de aprendizaje es únicamente consigo mismo. Esta metodología, apuesta a las propias habilidades e intereses de cada niño, él decide a qué ritmo va y cuál es el tema que le gusta desarrollar. Por lo que, la educación y el aprendizaje está basado en sus propios intereses y siempre estimulando la curiosidad. Otro aspecto importante, es que en esta metodología se agrupan los niños de edades diferentes, de este modo el más grande se convierte en líder, y los más pequeños buscan aprender de los más grandes. Cuando estos crecen y cambia el grupo, los pequeños pasan a ser líderes, ayudando y apoyando a los que vienen a ser menores que ellos. Por estas razones y por la experiencia de mi hijo, me inclino a la educación con el método, este tipo de educación estimula las habilidades y potencial de cada niño de forma individual sin forzarlo a ir al ritmo del grupo. Muchos niños en la educación tradicional pueden verse presionados por alcanzar el ritmo y lidiar con las competencias que se generan en el grupo. Mientras que otros, que van más avanzados terminan aburriéndose y siendo un problema en el salón por conductas disruptivas. La mayoría de nosotros aprendimos con el método tradicional. Recuerdan como les fue con las matemáticas? o cuándo les mandaban a leer libros completos que al final ni entendían? o se sintieron frutados al hacer copias y copias de textos que al final sólo terminaban memorizando para un examen y luego eso plop….desaparecía de la memoria? en mi caso, mi inteligencia numérica quedó adormecida, por eso escogí irme por una carrera humanista y de mucha lectura, el contacto personal. En esta época hay otra opciones! el mundo ya de por si nos trae avances en los cuales los niños vienen con el chip tecnológico incluido. Así que a evaluar que podemos ofrecerles como educación..!!!

Voy a dejarle varios link que tienen que ver con estas dos posiciones que me parecieron interesantes cuando los vi por la web. Espero que puedan verlos y sacar sus propias conclusiones.!!!

Jennifer Nava Pérez
Jaco, Costa Rica.

Deja un comentario

Archivado bajo Psicología Infantil

Los Celos

Aquí les comparto un pequeño artículo sobre los celos, tomado de http://www.inteligenciaEmocional.org, dado que muchos pacientes vienen a consulta con esta problemática. Sería interesante conocer cuáles son las posibles causas que nos genera este sentimiento tan desgastante tanto para usted como su pareja. Esta visión es desde la corriente psicoanalítica. Abajo agrego un link, sobre un vídeo que explica el procesos fisiológico de lo que pasa en nuestro cuerpo cuando sentimos celos.

El enfoque psicodinámico de los celos

El enfoque psicodinámico pone el acento en las fuerzas inconscientes que operan en los celos. Parte del supuesto de que en lo más profundo de nuestra psiquis anidan impulsos, deseos, temores y recuerdos traumáticos de los que no somos conscientes. Cada sentimiento consciente está acompañado por su contraparte inconsciente, que a menudo es su opuesto; así, conscientemente nos disgustan cosas por las que nos sentimos inconscientemente atraídos: podemos llegar a amar conscientemente a personas a quienes inconscientemente odiamos.

Los impulsos innatos y los motivos inconscientes permiten explicar conductas que de otro modo sería difícil comprender, como por ejemplo por qué algunas personas permanecen junto a un compañero que les es permanentemente infiel, y por qué algunas personas alejan a un compañero que aman entrañablemente con celos injustificados. El enfoque psico-dinámico da por supuesto que las personas juegan un papel activo (si bien inconsciente) en la creación de sus circunstancias vitales y sus relaciones amorosas. No fue por mala suerte que usted recaló en una relación con un compañero “patológicamente infiel” o “patológicamente celoso”. Usted eligió muy cuidadosamente ese compañero para que desempeñara ese papel.

Nuestros más antiguos recuerdos y penurias infantiles, la mayoría de ellos inconscientes, ejercen una poderosa influencia sobre la forma en que experimentamos el mundo y en las reacciones que tenemos. Las experiencias infantiles ejercen también una gran influencia en nuestra elección de compañero. Esa elección nunca es arbitraria. Elegimos una persona que resulte lo más adecuada posible para satisfacer las necesidades afectivas que no fueron satisfechas en nuestra infancia.

Cuando encontramos a esa persona, proyectamos en ella la imagen interna que se formó en nosotros durante nuestra infancia. Un hombre que vio cómo su madre engañaba a su padre, tal vez proyecte su imagen internalizada de una esposa infiel, que se creó en él durante el trauma infantil, sobre su casta y fiel esposa.

Las parejas tienen necesidades complementarias. Cada compañero elige a alguien que representa una parte reprimida de sí mismo. Un hombre que tuvo que reprimir su parte afectiva se casa con una mujer afectiva que tuvo que reprimir la parte lógica de sí misma. El conflicto personal internalizado de cada uno de ellos se exterioriza como conflicto marital (“¿Por qué no es más afectivo?” “¿Por qué no es más lógica?”). Los conflictos entre los miembros de la pareja en punto a cuestiones de celos como a todas las otras cuestiones son una actualización de conflictos internos. Por ejemplo, si la infidelidad es un tema recurrente en los conflictos que usted tiene con su compañero, existe la posibilidad de que los dos tengan algún conflicto interno al respecto.

Las experiencias infantiles de celos no “provocan” los celos en la edad adulta. Pero sí son actualizadas en situaciones similares y determinan con qué facilidad y con qué intensidad respondemos a los factores desencadenantes de los ce los. El objetivo de la terapia es traer lo inconsciente a la conciencia. El terapeuta ayuda a los pacientes a lograr la comprensión de las “verdaderas” causas de sus celos haciendo que vinculen las experiencias del pasado con los problemas actuales. Una vez que usted comprende las raíces de sus celos -es decir, cuáles son los acontecimientos del pasado que reviven en sus celos actuales- y lo que está ganando al quedarse aferrado a ellos, se considera que está curado.

Deja un comentario

Archivado bajo Psicología

Las desventajas de la TV

1014263_595834367118045_1884133963_n

Como padres debemos estar atentos de los abusos del tiempo que invierten nuestros hijos mirando TV. Aquí les dejo un cuadro que ilustra sus desventajas y formas de sacarle un mejor provecho.

Deja un comentario

Archivado bajo Psicología Infantil

Sobre la culpa y la depresión

 

Encontré este artículo en la red sobre culpa y depresión, me pareció corto, claro y concreto para entenderlo..espero lo disfruten.!

El sentimiento de culpa en la personalidad y la melancolía

*(Famoso episodio de la vida del pintor Vincent Van Gogh. 1888. Durante una disputa arrojó un vaso de ajenjo a su amigo, el pintor francés Paul Gauguin, el cual llevó a su perturbado amigo a su casa y lo metió en la cama. A la noche siguiente, Van Gogh atacó a Gauguin con una navaja de afeitar, mas de repente huyó a su cuarto y se cortó parte de una oreja en un exceso de arrepentimiento. Van Gogh se suicidó en 1890, dos años después de dicho acontecimiento.)
En el modelo psicoanalítico de la personalidad el sentimiento de culpabilidad se entiende en términos generales como un conflicto interno, un acto en el que interviene el superyó y que cumple con ciertas funciones…

A continuación se cita brevemente la obra Freud en la que se trata acerca del sentimiento de culpa en la personalidad (I), para, posteriormente tratar el tema del sentimiento de culpa en la patología psíquica (II)…
I. El sentimiento de culpa en la personalidad

Básicamente sucede que… “Uno se siente culpable (los creyentes dicen ‘en pecado’) cuando ha cometido algo que se considera ‘malo'” (Freud, 2006, 99). Pero también se podría sentir culpable sin haber cometido algo malo y solamente con haber pensado cometerlo o haber tenido la intención o propósito de hacerlo…

La culpa un acto con dos funciones

Esto que anteriormente mencionamos viene a la explicación que da Freud del sentimiento de culpabilidad como un acto del superyó que cumple dos funciones: no solo de castigo, también de caución. Cuando habla de una función de castigo del superyó dice: “La tensión creada entre el severo superyó y el yo subordinado al mismo la calificamos desentimiento de culpabilidad; se manifiesta bajo la forma de necesidad de castigo” (Freud, 2006, 98). Cuando habla de una función de caución dice que es como una vigilancia interna… “Por eso no importa mucho si realmente hemos hecho el mal o si sólo nos proponemos hacerlo; en ambos casos aparecerá el peligro cuando la autoridad lo haya descubierto y ésta adoptaría análoga actitud en cualquiera de ambos casos”(Freud, 2006, 100).

En resumen de esta descripción freudiana de la sensación de culpa podríamos decir que la misma se interpreta como un conflicto interno; la culpa es un acto del superyó, una crítica de una instancia interior, una “agresión dirigida contra el propio yo” (Freud, 2006, 98): ¿podría causar malestar, síndromes?
II. El sentimiento de culpa en la psicopatología

En efecto, Freud sostenía que en todo padecimiento anímico debería considerarse el actuar del punitivo superyó:
En todas las formas de enfermedad psíquica habría de tenerse en cuenta la conducta del super-yo; cosa que no se ha hecho hasta ahora. Pero ya podemos indicar, provisionalmente, que ha de haber también afecciones cuya base esté en un conflicto entre el yo y el super-yo. El análisis nos da derecho a suponer que la melancolía es un ejemplo de este grupo, al que daríamos entonces el nombre de «psiconeurosis narcisistas» (Freud, 1925).

Por ello mismo el estudio psicoanalítico de la melancolía debía conducir a una teoría más elaborada del sentimiento de culpabilidad. En una cita ulterior, habla justamente de la culpa sentida y la autocrítica en la melancolía:
En el caso de la melancolía es aún más fuerte la impresión de que el superyó ha arrastrado hacia sí a la conciencia. Pero aquí el yo no interpone ningún veto, se confiesa {bekennen} culpable y se somete al castigo. Comprendemos esta diferencia. En la neurosis obsesiva se trataba de mociones repelentes que permanecían fuera del yo; en la melancolía, en cambio, el objeto, a quien se dirige la cólera del superyó, ha sido acogido en el yo por identificación. (…)

¿Cómo es que el superyó se exterioriza esencialmente como sentimiento de culpa (mejor: como crítica; «sentimiento de culpa» es la percepción que corresponde en el yo a esa crítica), y así despliega contra el yo una dureza y severidad tan extraordinarias? Si nos volvemos primero a la melancolía, hallamos que el superyó hiperintenso, que ha arrastrado hacia sí a la conciencia, se abate con furia inmisericorde sobre el yo, como sí se hubiera apoderado de todo el sadismo disponible en el individuo. De acuerdo con nuestra concepción del sadismo, diríamos que el componente destructivo se ha depositado en el superyó y se ha vuelto hacia el yo (Freud, 1927).

Freud nos deja suponer que el sentimiento de culpa como acto del superyó guardaría cierta relación con la patogénesis o formación de la melancolía o depresión (denominaciones que utilizamos indistintamente para una continuidad teórica). Con esto podemos permitirnos formular una suposición: en un síndrome depresivo el sentimiento de culpa participa en el síndrome ya sea agudizándolo, participando en su formación o reforzando su tenacidad al tratamiento.

Este supuesto dicho anteriormente encontraría sustento en la experiencia de un psiquiatra neoyorquino llamado Frederick Flach, durante años profesor, conferenciante e investigador de la depresión. Flach insistía en la suma importancia del sentimiento de culpabilidad en la persona deprimida: “El sentimiento de culpabilidad, toda vez que lleva consigo una pérdida de la propia estimación, puede acarrear depresión” (Flack, 1978, 132). A su vez destaca que el elemento de culpabilidad en una depresión frustra en cierta medida la acción de tratamiento farmacológico, es decir que en cierta forma “refuerza la tenacidad” de la depresión:
“Hay una diferencia entre los estados deprimidos que nacen de la culpabilidad y los que no guardan relación con los sentimientos de culpabilidad. El psiquiatra Peter F. Regan, demostró que los pacientes deprimidos con un grado significativo de culpabilidad no responden bien al tratamiento biológico. Por el contrario, los pacientes deprimidos en los que la culpabilidad no es significativa suelen mejorar con rapidez cuando se emplean los tratamientos biológicos. El sentimiento de culpabilidad refuerza la tenacidad de la depresión… El sentimiento de culpabilidad no siempre coexiste con la depresión pero si determina con fuerza la cualidad de la misma cuando está presente” (Flach, 1978, 141-142).
Un caso de depresión con sentimiento de culpa 

Uno de los casos que exponía Flach ilustra claramente un proceso en el que un sentimiento de culpa, encadenado con ciertos estresores (compromisos, conflictos de pareja), intervienen juntos en la infelicidad de un individuo:
“… Al ir explorando los motivos de su infelicidad, el curso de la terapia, reveló que había estado sosteniendo relaciones con la secretaria de uno de sus clientes durante casi dos años. “Eso no podría hundirme. En realidad, es el único placer que tengo, el acostarme con ella una o dos veces al mes. Además, ¿qué hay de raro en eso? Todo el mundo tiene sus escapadas”.

Fueron necesarios varios meses antes de que pudiera convencerse a sí mismo de que, independientemente de lo que otros hicieran o dejaran de hacer, su relación sexual le estaba provocando un sentimiento de culpabilidad. Su comportamiento contrastaba con su educación. De niño había asistido a escuelas religiosas y hasta poco después de los veinte años, había participado activamente en actos de la iglesia. Antes de casarse con su esposa no había tenido relaciones sexuales con nadie.

Había acatado las normas estrictas exigentes de su formación fundamentalista, hasta que otras exigencias de su vida sobre todo en los negocios, le forzaron a contraer compromisos. Comenzó a reducir un poco sus valores arraigados. De vez en cuando se echaba un trago…. Para ese tiempo consideraba la religión como una desventaja. Hasta que comenzó sus amoríos su vida hogareña había sido relativamente plácida. Después de eso, y en gran medida como producto de su culpabilidad no reconocida, se convirtió en un campo de batalla con su esposa.

“¿Y qué hago ahora sencillamente con esta culpabilidad que reconozco? Desde luego no voy a volver a la forma de pensar que tenía hace veinte años”. Ante sí tenía dos opciones: o bien modificar su sistema de valores en lo que se refería a la fidelidad de su matrimonio o terminar sus relaciones ilícitas y tratar de mejorar su vida en el hogar. Se decidió por esta última pero no fue una elección fácil. Le costaba trabajo creer, que rodeado como se encontraba por la tolerancia sexual, pudiera sentirse más a gusto con su conjunto original de valores” (Flach, 1978, 139-140).
III. Conclusión

En la perspectiva de Freud de la personalidad el sentimiento de culpa es un conflicto, una tensión entre el superyó y el yo, que cumple a la vez con ciertas funciones del superyó.

Según Freud todas estas tensiones así como el actuar del superyó deberían tomarse en cuenta en las bases de cualquier patología psíquica… De esto deriva que el sentimiento de culpa como un conflicto y un efecto del superyó se suponga relevante en la formación o presentación de la melancolía.

Flach habla también de la relevancia de la culpabilidad en la depresión, y señala que en cierta forma la caracteriza, lo cual es importante y supone ciertas consideraciones para su comprensión y tratamiento. Concluyendo en palabras de Flach: “El sentimiento de culpabilidad no siempre coexiste con la depresión, pero si determina con fuerza la cualidad de la misma cuando está presente. Para muchas personas el hacer frente a la depresión significa volverse a poner de nuevo en contacto con sentimientos legítimos de culpabilidad” (Flach, 1978, 142).

 6574_106009307685_1369605_n
*(Trigal con cuervos. 1890. Van Gogh se suicidó de un tiro en el trigal donde pintó su último lienzo.)
IV. Bibliografía

Flach, Frederick. (1978). La fuerza secreta de la depresión. México: Lasser press.
Freud, Sigmund. (2006). El malestar en la cultura. Madrid: Alianza editorial.
Freud, Sigmund. (1925). Neurosis y psicosis. En línea:http://www.elortiba.org/freud5.html
Freud, Sigmund. (1927). El yo y el ello. (Archivo .pdf)
Publicado por Andrés Gerardo Asturias de León en 00:35

 

Tomado de:

http://elconocimientodesi.blogspot.com/2011/01/el-sentimiento-de-culpa-en-la.html

 

 

Deja un comentario

Archivado bajo Psicología

A propósito del día del padre.!!!

IMG_0018

Aunque para muchos  estos días nos parecen bastante comerciales,  no está demás rescatar cual es el significado que deberíamos dar a estas fechas. En principio, creo que una de las tantas cosas que nos recuerdan estos días es la importancia que debemos darle a esa figura que funge como un ser especial, cercano y que actúa con  roles específicos. El día de la madre, el día del padre y el día del niño, son fechas que nos recuerdan lo que una vez  fuimos, lo que somos y lo que fueron nuestros seres más allegados. En mi opinión, creo que debemos reforzar los valores, el respeto y el amor en el núcleo familiar, dándole un sentido de mayor cercanía y posibilidad de compartir un día dedicado y especial para afianzar lazos y la posibilidad de abrir un espacio para brindárselo a esa persona especial. Pero más que esto, incentivar a los pequeños y a nosotros mismo como familia, lo importante de la unión y el respeto familiar. No estoy muy de acuerdo con los regalos materiales y extravagantes, pero si pienso que dar un detalle, ofrecer un almuerzo, brindarle una reunión, o simplemente COMPARTIR, bajo la excusa de celebración que nos dicta ese día es más que suficiente para homenajear al que se lo merece en ese momento. En los niños logramos ver una satisfacción plena, cuando en sus colegios o kinder pueden recitar un poema, o decir una palabras o  cualquier acto preparado junto a los regalos que normalmente son hechos por ello. Es muy gratificante verlos orgullosos de su esfuerzo para regalarles algo a papá o a mamá. Entonces, llegando a esa conclusión creo que estos días son para nuestros hijos, y para nosotros como hijos..no perdamos esta costumbre de poder brindar un día especial a Papá o Mamá.!!

Deja un comentario

Archivado bajo Familia

El juego Patológico o Ludopatas.

¿Qué es el juego patológico?

Escrito por  | Comenta

JUEGO PATOLOGICOJuego patológico

El juego patológico es un comportamiento de juego, desadaptativo, persistente y recurrente, que altera la continuidad de la vida personal, familiar o profesional de la persona que lo padece.

Esta persona puede estar preocupado por el juego (p. ej., reviviendo experiencias pasadas de juego, planificando la próxima aventura de juego o pensando en la forma de conseguir dinero para seguir jugando). Muchos dicen que buscan «acción» (estado de activación, de euforia) más que dinero, ya que al aumentar sus apuestas o magnificar los riesgos consiguen producir y mantener los niveles de excitación deseados. Contínuan a menudo jugando a pesar de los repetidos esfuerzos para controlar, disminuir o detener su comportamiento. Se pueden sentir inquietos o irritables cuando intentan parar de jugar y puede jugar como estrategia para escapar de sus problemas o para liberarse de sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad, depresión, etc.

Pueden presentar un patrón de «cazar o perseguir» las propias pérdidas, con una necesidad urgente de seguir con el juego (a menudo con grandes apuestas o aceptando riesgos desproporcionados), para contrarrestar una o varias pérdidas. Igualmente puede abandonar su estrategia de juego y tratar de recuperar todas las pérdidas de una sola vez. Aunque todos los jugadores pueden jugar durante cortos períodos de tiempo, es el juego a largo plazo lo más característico de los individuos con juego patológico.

La persona que sufre de juego patológico puede mentir a los miembros de su familia, terapeutas u otros para ocultar su grado de implicación en el juego. Cuando se queda sin dinero y sin crédito, pueden aparecer comportamientos antisociales (p. ej., falsificación, fraude, robo o abuso de confianza) para obtener dinero. Puede haber comprometido o perdido una relación interpersonal importante, un trabajo o una oportunidad educativa o profesional debido al juego. También puede recurrir a la estrategia de «lanzarse en paracaídas», pidiendo ayuda a la familia o a otras personas ante su desesperada situación económica a partir de jugar

Síntomas de las personas con  juego patológico

  • Puede haber una distorsión del pensamiento (p. ej., negación, superstición, confianza excesiva o sentido de poder y control).
  • Creen que el dinero es la causa y la solución de todos sus problemas.
  • Son personas que con frecuencia son altamente competitivos, enérgicos, inquietos y se aburren fácilmente.
  • Pueden estar excesivamente preocupados por la aprobación de los demás y ser generosos hasta la extravagancia.
  • Cuando no juegan, pueden ser adictos al trabajo o a trabajar «a atracones» cuando se aproxima el vencimiento de algún compromiso.
  • Están predispuestos a presentar enfermedades médicas asociadas al estrés (p. ej., hipertensión, úlcera gastroduodenal, migraña)

Curso de la enfermedad

El juego patológico empieza pronto en los adolescentes varones y más tardíamente en las mujeres. Aunque algunos individuos quedan «atrapados» desde su primera apuesta, para la mayoría el curso es más insidioso. Puede haber una continuidad de años de juego social seguidos de un comienzo brusco que puede ser precipitado por una mayor exposición al juego o por un estrés. El patrón de juego puede ser regular o episódico, y el curso del trastorno es crónico. En general, hay una progresión en la frecuencia de juego, la cantidad apostada y la preocupación por el juego y la obtención de dinero con el cual jugar. La urgencia de apostar o de jugar aumenta generalmente durante los períodos de estrés o depresión.

Tratamiento

El tratamiento terapéutico tendrá como objetivo conseguir la abstinencia del juego y prevenir las recaídas. A través del tratamiento psicológico la persona irá aprendiendo paulatinamente a controlar su impulso a jugar. Podrá llegar a los mismos resultados con distintas estrategias y trabajando desde diferentes áreas : la de los pensamientos, emociones, comportamientos, etc. Algunos ejemplos de los muchos posibles planteamientos se citan a continuación.

Una alternativa es que la persona se ejercite en la práctica de la relajación, desarrollando así estrategias para convivir con la tensión y otras sensaciones percibidas como negativas, tales como la inquietud, el nerviosismo, etc. Puede conseguir identificar las situaciones de riesgo y poner en marcha otras actividades distintas al juego.

Los jugadores suelen fallar también a la hora de interpretar las señales emocionales y las relaciones que hacen con determinados pensamientos : “Si juego me sentiré mejor”, “Por una vez que juegue no va a pasar nada, yo lo controlo”. Los nuevos esquemas mentales les permitirán resolver de forma favorable las situaciones en las que antes fallaban.

Será necesario que aprendan también a resolver distintos conflictos personales e interpersonales que antes tenían como única respuesta posible el juego.

A veces las terapias son en grupo y es habitual el trabajo en grupos de autoayuda. El compartir dificultades, favorecer la comunicación y encontrar estrategias de solución de problemas son medios que resultan a veces útiles.

Bibliografía

AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA). (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.

3 comentarios

Archivado bajo Psicología

La importancia de la Disciplina y los Límites en los niños.

La Importancia de la disciplina y límites en los niños

Este es otro tema por el cual muchos padres, amigos y pacientes llegan a consultar. En muchos casos, nosotros como padres nos cuestionamos sobre si hacemos bien o no, nuestro trabajo a la hora de imponer límites y disciplina. En principio quiero exponer a qué nos referimos cuando hablamos de “disciplina”.  Es importante enfatizar antes de hablar del concepto, que un aspecto fundamental para cualquier niño pueda convertirse en una persona sociable, equilibrada, segura, independiente y autónoma debe haber asumido  disciplina, normas y límites en su crianza. De esta forma, puede llegar a funcionar bajo los parámetros sociales establecidos y aceptados por la mayoría de las personas que nos rodean. Si el niño o persona no se rige bajo estos términos se traduce como un “problema en su medio social”.

Pero ¿qué entendemos por disciplina? Disciplina no es castigar, juzgar, ni gritar, o maltratar al niño que no hace lo correcto. En realidad, la palabra disciplina significa aprendizaje y constituye el medio más adecuado para que los padres consigan que sus hijos aprendan a comportarse de manera adecuada. La disciplina le enseña al niño(a) como actuar de una manera aceptable, debe tener sentido para el/la niñ@ y tiene que ver con corregir de manera positiva alguna acción, o actitud que haya hecho erróneamente. La disciplina ayuda al niño(a) a sentirse bien consigo mismo, a corregir sus errores y le ayuda a tomar responsabilidad de sus acciones.

Cuando el/la niñ@ comienza a hacerse independiente en el momento en que ya puede caminar, hablar e interactuar socialmente, empieza a buscar autonomía, libertad de elección y explorar su mundo externo, así como también quiere hacerse independiente de mamá y papá, por ello comienza a traspasar límites, e impone sus deseos sobre la reglas de los padres. Es por eso que se debe tener la disposición y paciencia por parte  para educar con disciplina a sus hijos. Yo diría que más que un aprendizaje del niño, es un aprendizaje de ambos, padres e hijos empiezan a mediar entre sí, buscando soluciones a ciertas conductas inaceptables o reforzando aquellas que son las deseadas o esperadas por los padres. Es un proceso del día a día y no se consigue de un día para otro. También debemos tomar en cuenta que cada niño es diferente y asume la autoridad de forma distinta, dependiendo de su rasgo de carácter.  .

Pero sin ahondar mucho en el tema de personalidad enfoquémonos en lo que nos interesa,  ¿qué es lo que debemos enseñar y cómo lo debemos hacer? “La disciplina  debe ser eficaz a la hora de aplicar los límites a nuestros hijos. Para educar de manera eficaz a nuestros hijos debemos marcar las reglas en casa con el objetivo de cumplirlas, esto es lo que le dará estructura y organización al niño. El secreto es hacerlo de manera coherente y con firmeza. Una de las consecuencias educativas de una falta de habilidad a la hora de establecer las normas y de marcar los límites puede ser la falta de respeto, que se produce cuando hablamos demasiado, exageramos en la emoción, y en muchos casos, nos equivocamos en nuestra forma de expresar con claridad lo que queremos o lo hacemos con demasiada autoridad. Aquí les daré algunos aspectos importantes del cómo lograr esta  tarea:

  1. Ser Objetivo: Es frecuente escuchar en nosotros mismos y en otros padres expresiones como “Pórtate bien”, “sé bueno”, o “no hagas eso”. Estas expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos nos entenderán mejor si marcamos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado con frases cortas y órdenes precisas suele ser claro para un niño. “Habla bajito en una biblioteca”; “da de comer al perro ahora”; “agarra mi mano para cruzar la calle” son algunos ejemplos de formas que pueden aumentar sustancialmente la relación de complicidad con tu hijo.
  2. Dar opciones. En muchos casos, podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada para decidir cómo cumplir sus “órdenes”. La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: “Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un traje o lo hago yo? “Es hora de dormir, ¿Quieres que te lea un cuento o prefieres que te de un pequeño masaje?” Esta es una forma más fácil y rápida de dar dos opciones a un niño para que haga exactamente lo que queremos.
  3. Firmeza. En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Por ejemplo: “Vete a tu habitación ahora” o “¡Para!, los juguetes no son para tirar” son una muestra de ello. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de ligeros límites: “¿Por qué no te llevas los juguetes fuera de aquí?”; “podrías hacer las tareas de la escuela ahora?”; ” Vente a casa ahora, ¿vale?” o “Yo realmente deseo que te limpies”. Esos límites son apropiados para cuando se desea que el niño tome un cierto camino. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.
  1. Acentúa lo positivo. Los niños son más receptivos al “hacer” lo que se les ordena cuando reciben refuerzos positivos. Algunas represiones directas como el “no” o “para” dicen a un niño que es inaceptable su actuación, pero no explica qué comportamiento es el apropiado. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer (“Habla bajo”) antes de lo que no debe hacer (“No grites”). Los padres autoritarios tienden a dar más órdenes y a decir “no”, mientras los demás suelen cambiar las órdenes por las frases claras que comienzan con el verbo “hacer”.
  2.  Guarda distancias. Cuando decimos “quiero que te vayas a la cama ahora mismo”, estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: “Son las 8, hora de acostarse” y le enseñas el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.
  3.  Explica el porqué. Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño porqué tiene que obedecer. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifiesta la razón en pocas palabras. Por ejemplo: “No muerdas a las personas. Eso les hará daño”; “Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos”.
  4.  Sugiere una alternativa. Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intenta indicar una alternativa aceptable. Sonará menos negativo y tu hijo se sentirá compensado. De éste modo, puedes decir: “ese es mi pintalabios y no es para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel para pintar”. Otro ejemplo sería decir: “no te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar un helado de chocolate después”. Al ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.
  5. Firmeza en el cumplimiento. Una regla puntual es esencial para una efectiva puesta en práctica del límite. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Si das a tu hijo la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.
  6.  Desaprueba la conducta, no al niño. Deja claro a tus hijos que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. No muestres rechazo hacia los niños. Antes de decir “eres malo”, deberíamos decir “eso está mal hecho” (desaprobación de la conducta).

10. Controla las emociones. Los investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos con sus niños. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma la situación y contar hasta diez antes de reaccionar. La disciplina consiste básicamente en enseñar al niño cómo debe comportarse. No se puede enseñar con eficacia si somos extremamente emocionales. Delante de un mal comportamiento, lo mejor es contar un minuto con CALMA, y después preguntar con tranquilidad, “¿qué ha sucedido aquí?”. Todos los niños necesitan que sus padres establezcan las guías de consulta para el comportamiento aceptable. Cuanto más expertos nos hacemos en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibiremos de nuestros niños y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites. El resultado es una atmósfera casera más agradable para los padres y los hijos.

Estas estrategias son generales, y vale la pena hacer una autoevaluación de nuestro propio comportamiento al tratar de imponer límites, disciplina y sobre todo el respeto que queremos ganar de nuestros hijos. Más adelante postearé un artículo especificando el tipo de disciplina de acuerdo a la edad evolutiva del niño y el manejo de berrinches y pataletas en niños pequeños.

 

Fuente consultada: (guiainfantil.com)

– Teach your child to behave disciplining with love from 2 to 8 years.
Autor: Charles E. Schaefer, Ph.D., profesor de Psicología y director del Centro de Servicios Psicológicos en la Universidad de Fairleigh Dickinson

 

escucha_activa__MafaldaimagesCADKJOIE

Deja un comentario

Archivado bajo Psicología Infantil

Niños que se comen las uñas

NIÑOS QUE SE COMEN LAS UÑAS

Una de las consultas más frecuentes que nos hacen en psicología infantil, es que hay niños de corta edad que empiezan a comerse las uñas.  Comerse las uñas es una costumbre común en algunos niños de 3 a 5 años aproximadamente. Cuando esto sucede, en principio, no hay que preocuparse demasiado, ya que en la mayoría de los casos este hábito  tiende a desaparecer con el tiempo; aunque a los ojos de los padres pueda ser demasiado tiempo. Sin embargo, debo señalar algunos aspectos cuando este es el caso. Mostrarse enojados, irritables o decepcionados por ésta acción, puede hacer que el niño no sólo no deje de comerse las uñas, sino que además busque hacerlo a escondidas, situación que lo hará sentirse doblemente peor, ya que pensará que está haciendo algo muy malo. En primer lugar, debemos preguntarnos si esto es un hábito aprendido o si pudiera ser el reflejo de algún síntoma ansioso por algún cambio en particular que esté sucediendo en su entorno. Como dije antes, en muchas ocasiones esto se resuelve sólo pero si la situación es grave hay que revisar con mayor detalle lo que ocurre al niño. Luego, que se hayan considerado las posibles causas, entonces se recomienda a los padres  trabajar sobre la autoestima del niñ@ que se come las uñas, tratar de alentarlo en sus actividades, felicitarlos por sus logros, buscar que se sienta cómod@ y segur@ con la persona que es, escuchar sus necesidades, sentimientos o quejas.  Sin embargo, aquí se  detallan algunos consejos para manejar esta situación con los pequeños de la casa.

 

  • No hay que retarlos, ridiculizarlos o llamarles la atención porque esto puede aumentar su ansiedad, que es lo que los lleva a comerse las uñas.
  •  Todo lo que aumente su autoestima y confianza en sí mismo, fortalece su imagen es bueno. Por ejemplo, decirle lo que hace bien (“dibujas muy bonito”, “ya sabes como abotonarte sólo, felicitaciones”), las situaciones en que se porta bien (“hoy fue un buen día para ti”, “estoy orgullosa de ti hoy porque  te portas muy bien”), avances y logros en alguna actividad específica, sus adelantos en el kínder, etc., pueden ayudar a mejorar su autoestima y disminuye niveles de ansiedad
  • Se debe establecer cuándo empezó e/la niño/a con este hábito. De esta manera saber cuál fue el factor estresante que originó este hábito.
  • También es conveniente fijarse en qué momento lo hace. El/la  niño/a que se come las uñas lo hace, por lo general, propulsado por un momento del día o situación, es sumamente útil determinar este detonante, muchos lo hacen por aburrimiento, por tensión, nerviosismo o fatiga, una vez descubierto hay que distraerlos en esos momentos claves, charlar si hay algo que los incomoda, hacerlos sentirse entretenidos, ayudarlos a descansar, o lo que sea que necesiten. Si los adultos que la cuidan pueden identificar si hay algún factor estresante, es importante que hablen al/la niñ@ sobre ese factor que esté preocupándol@, y de este modo, explicarles lo que sea necesario para tranquilizarla, de esta manera dejarán de utilizar este recurso para disminuir la ansiedad.
  • Es recomendable que el/la niña/o desarrolle tareas manuales para mantener la atención en otra actividad, evitar el aburrimiento o simplemente canalizar la ansiedad de esta forma, de esta manera se mantienen las manos ocupadas. La escultura, la pintura, el uso de plastilina y la construcción de figuras con legos pueden servir de mucha ayuda.

 

Lic. Jennifer Nava Pérez

E-mail:najenny@yahoo.com

Teléf: 83101369

 

images (27)

Deja un comentario

Archivado bajo Psicología Infantil

ARTETERAPIA: Un enfoque Terapéutico.

Arteterapia: Una Aproximación.

El arte se relaciona íntimamente con el sentimiento, con el corazón, con lo que podría llamarse “el hombre dentro del hombre”…

Margarete Hauschka “El arte como terapia”

Para describir y comentar sobre este tema me he apoyado en varias páginas y organizaciones que se especializan en la Arteterapia. Por ende, todas las descripciones que doy aquí es un parafraseo de las ideas que encontré sobre el mismo. Y quiero agregar este contenido a mi blog, por que en algún momento me gustaría especializarme en este tipo de enfoque para usarla como herramienta terapéutica, tanto a nivel grupal como individual. Desde muy joven, antes de estudiar Psicología, me han encantado las artes en sus diferentes maneras de existir. Y con el auge que tiene este  enfoque psicoterapéutico vale la pena comentarla para aquellos que piensen similar  a mí.

Como ya bien su nombre lo indica la Arteterapia, se refiere  un enfoque psicoterapéutico que tiene como base la utilización del arte en cualquier expresión; quien la práctica encuentra en este medio una forma de expresarse, lo cual fortalece su desarrollo personal y social. A través de las creaciones, las personas pueden “ver” o estructurar dando forma a todo aquello que le pasa, generando cambios en su existencia. El  arte nos da la posibilidad de expresar lo que nos cuesta expresar con palabras, liberando el inconsciente. El significado de las imágenes creadas, revelan lo que no podría revelar a través de la palabra o a lo que no se podría acceder a través de otro medio, o aquello que resulte incomprensible si se mirara desde la perspectiva del pensamiento lógico, en este sentido las imágenes funcionan como espejo en el que se reflejan todos aquellos núcleos que permanecen ocultos o en silencio.

“La Asociación Española de Arteterapia define ARTETERAPIA como una clase de intervención terapéutica de orientación psicodinámica que utiliza el lenguaje artístico como medio de comunicación. Su principal propósito es ayudar a los pacientes a entender mejor su situación. El Arteterapia es una disciplina relativamente nueva, encontramos sus orígenes en 1.946, cuando fue empleada por primera vez en un hospital psiquiátrico. Hasta hace pocos años, la mayoría de arteterapeutas habían trabajado en los campos de la psiquiatría, la educación especial y los servicios sociales. En 1.989, en el Hospital Royal Marsden de Londres, se incluyó el Arteterapia por primera vez como parte del programa de cuidado de pacientes con cáncer”. (Datzira, L. blog.)

Por ser un método que busca la elaboración de procesos emocionales le da mayor importancia al proceso de creación, más que al producto artístico, ya que es en las limitaciones de este proceso donde pueden trabajarse las dificultades para simbolizar la experiencia del paciente. Existen ciertas características interesantes de este enfoque:

– Se le da gran importancia a la creatividad y su desarrollo, favorece el surgimiento de soluciones creativas en otras áreas de la vida de la persona.

– La arteterapia enfatiza la creación espontánea sin importar la habilidad que se tenga, buscando siempre el lado expresivo.

– Permite a la persona expresar sus sentimientos, pensamientos e ideas de una forma creativa.

– Es una terapia que está dirigida a todo público (niños, adolescentes y adultos) y no sólo a personas con capacidades artísticas.

– Es una muy buena alternativa para aquellas personas, sean chicos o grandes, mujeres u hombres que les cuesta trabajo expresarse, ya que con esta terapia se puede dar rienda suelta a la creatividad para manifestar pensamientos y sentimientos.

– Promueven el encuentro con uno mismo y con las emociones, pudiendo acceder a conflictos profundos que serían más difíciles de llegar a través de la palabra.

–  Este tipo de  terapia es la ventana directa a nuestro inconsciente.

– Al crear, propicia el acercamiento hacia los demás, también nos permite expresarnos de manera diferente y enriquecedora, nos hace crecer.

Este enfoque  al igual que los otros enfoques psicoterapéuticos conocidos, es amplio en cuanto a su utilización, dentro de los distintos focos de atención que van desde lo individual hasta lo grupal. Se ha utilizado en muchos tipos de trastornos y patologías: se puede aplicar en áreas como la rehabilitación, educación y la salud mental. Es  efectiva en personas con problemas sensoriales, físicos, motores o de adaptación social. Se ha usado en trastornos de alimentación e imagen corporal, donde se busca que el paciente reconozca su cuerpo y sane su relación con lo que simboliza el alimento para él. Ha sido utilizada también para tratar adicciones, estados de ansiedad o depresivos, en el control de estrés y refuerzo de autoestima.  Es beneficioso en el tratamiento de enfermedades prolongadas o terminales. Se usa en grupos o a nivel individual  en víctimas de violencia física, psicológica y sexual.

Como verás, se trata de un enfoque que igual trabaja procesos de cambios y busca la “cura” del paciente, donde se aprovechan las producciones creativas para llegar al foco de conflicto del paciente. Particularmente creo que es un enfoque maravilloso par ayudar a un paciente en su malestar psicológico.

Jennifer Nava Pérez

Psicólogo Clínico.

arteterapia arteterapia-en-sesión-individual images (1)

1 comentario

Archivado bajo Psicología y Arte